miércoles, 10 de diciembre de 2014

El respeto hacia los profesores


El respeto hacia los profesores
 Fuente: HacerFamilia.com



Cada vez se escuchan más casos de alumnos que han insultado, humillado o incluso pegado a sus profesores. Antes esto era impensable puesto que, aunque no aguantaran al profesor, sí le tenían un respeto hacia él. Pero el problema no radica exclusivamente en los colegios, sino que el respeto hacia los demás se enseña en casa.


Desde bien pequeños se les debe enseñar a respetar a sus padres: no permitir contestaciones, pedir siempre perdón cuando su comportamiento lo requiera, saber que sus actos negativos tienen como consecuencia un castigo adecuado, etc. Así, deben tratar con respeto a sus hermanos, a los abuelos, a los tíos, a la persona que nos ayude en casa, al conserje del edificio, a la dependienta del supermercado, etc.


Los hijos deben interiorizar desde la infancia que a todas las personas se les debe un respeto por su dignidad como seres humanos, diferente a la autoridad que cada uno emane por el cargo que ocupe dentro de la comunidad. De este modo, al llegar a la adolescencia sabrán tratar con la educación que se merecen a aquellos que les rodean, incluidos los profesores.


El significado del respeto hacia los profesores

Los padres debemos desde casa inculcar una serie de ideas base para que nuestros hijos sepan lo que significa el respeto a sus profesores:

  • Como ocurre en toda relación social, no toda persona va a ser de tu agrado, es lo que normalmente se dice “me cae bien o mal”. Pero ello, no es motivo para faltar al respeto como persona al profesor “que no te cae bien” y tampoco para dejar de lado la asignatura que éste imparte.
  • Como toda persona, el profesor puede equivocarse. A estas edades debe ser el propio alumno quien solucione cualquier discrepancia; eso sí, con la educación y respeto debido.
  • Como padres no debemos manifestar ante nuestro hijo esos fallos que observemos en el profesor. Lo mejor es decir al hijo que es necesario conocer las dos versiones. Por eso, procuraremos hablar con dicho profesor, antes de defender “a capa y espada” a nuestro hijo. E incluso, aun teniendo razón el hijo, le indicaremos que lo solucione con el profesor.
  • Ante un castigo determinado por un profesor, estemos de acuerdo o no con él, nuestro hijo debe cumplirlo, siempre que no atente contra su dignidad.
  • Esto se extiende a cualquier determinación normativa de carácter colegial. Se debe aceptar las normativas existentes en el colegio de nuestros hijos, siempre que no afecte a principios básicos.
  • A estas edades el ejercicio educativo fundamentalmente debe basarse en la reflexión por parte del hijo, para que interiorice y haga suyo aquello que se le indica.
  • Como reflexión nuestra y de ellos, vale esta cita de Johann Wolfgang von Goethe: “Es fácil temer, pero penoso; respetar es difícil, pero más dulce”.
  • Nuestro ejemplo siempre es importante. Deben ver que luchamos y nos esforzamos por ser respetuosos con todos: no criticar, respetar las diferentes opiniones, etc.

Cómo educar en el respeto a los profesores

  • No debemos seguir la corriente a los hijos cuando nos hablen de malos modos de algún profesor. Es diferente que, de manera objetiva, podamos reconocer que hay unos profesores más competentes que otros, pero siempre evitando descalificaciones.
  • Puede ocurrir que nuestro hijo no encaje con un profesor determinado. Esta circunstancia podemos volverla a nuestro favor, explicando al hijo que es muy bueno aprender en la vida a convivir con personas de caracteres distintos o incompatibles con los nuestros. Hoy será en el colegio y en el futuro en su trabajo profesional.
  • Debemos enseñar a nuestros hijos que, aunque perciban que tienen razón ante una actitud injusta de su profesor hacia ellos, por la autoridad que éste tiene dentro del aula no se le debe contestar en público. Más tarde que procuren aclararlo en privado.
  • Es aconsejable que examinemos los comentarios acerca de los jefes o compañeros de trabajo. Podemos faltar al respeto, siendo incongruentes entre lo que decimos y hacemos ante nuestros hijos.

Foto: Cuartoscuro

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El respeto hacia los profesores


Cada vez se escuchan más casos de alumnos que han insultado, humillado o incluso pegado a sus profesores. Antes esto era impensable puesto que, aunque no aguantaran al profesor, sí le tenían un respeto hacia él. Pero el problema no radica exclusivamente en los colegios, sino que el respeto hacia los demás se enseña en casa.
maestra
Desde bien pequeños se les debe enseñar a respetar a sus padres: no permitir contestaciones, pedir siempre perdón cuando su comportamiento lo requiera, saber que sus actos negativos tienen como consecuencia un castigo adecuado, etc. Así, deben tratar con respeto a sus hermanos, a los abuelos, a los tíos, a la persona que nos ayude en casa, al conserje del edificio, a la dependienta del supermercado, etc.
Los hijos deben interiorizar desde la infancia que a todas las personas se les debe un respeto por su dignidad como seres humanos, diferente a la autoridad que cada uno emane por el cargo que ocupe dentro de la comunidad. De este modo, al llegar a la adolescencia sabrán tratar con la educación que se merecen a aquellos que les rodean, incluidos los profesores.
El significado del respeto hacia los profesores
Los padres debemos desde casa inculcar una serie de ideas base para que nuestros hijos sepan lo que significa el respeto a sus profesores:
  • Como ocurre en toda relación social, no toda persona va a ser de tu agrado, es lo que normalmente se dice “me cae bien o mal”. Pero ello, no es motivo para faltar al respeto como persona al profesor “que no te cae bien” y tampoco para dejar de lado la asignatura que éste imparte.
  • Como toda persona, el profesor puede equivocarse. A estas edades debe ser el propio alumno quien solucione cualquier discrepancia; eso sí, con la educación y respeto debido.
  • Como padres no debemos manifestar ante nuestro hijo esos fallos que observemos en el profesor. Lo mejor es decir al hijo que es necesario conocer las dos versiones. Por eso, procuraremos hablar con dicho profesor, antes de defender “a capa y espada” a nuestro hijo. E incluso, aun teniendo razón el hijo, le indicaremos que lo solucione con el profesor.
  • Ante un castigo determinado por un profesor, estemos de acuerdo o no con él, nuestro hijo debe cumplirlo, siempre que no atente contra su dignidad.
  • Esto se extiende a cualquier determinación normativa de carácter colegial. Se debe aceptar las normativas existentes en el colegio de nuestros hijos, siempre que no afecte a principios básicos.
  • A estas edades el ejercicio educativo fundamentalmente debe basarse en la reflexión por parte del hijo, para que interiorice y haga suyo aquello que se le indica.
  • Como reflexión nuestra y de ellos, vale esta cita de Johann Wolfgang von Goethe: “Es fácil temer, pero penoso; respetar es difícil, pero más dulce”.
  • Nuestro ejemplo siempre es importante. Deben ver que luchamos y nos esforzamos por ser respetuosos con todos: no criticar, respetar las diferentes opiniones, etc.
Cómo educar en el respeto a los profesores
  • No debemos seguir la corriente a los hijos cuando nos hablen de malos modos de algún profesor. Es diferente que, de manera objetiva, podamos reconocer que hay unos profesores más competentes que otros, pero siempre evitando descalificaciones.
  • Puede ocurrir que nuestro hijo no encaje con un profesor determinado. Esta circunstancia podemos volverla a nuestro favor, explicando al hijo que es muy bueno aprender en la vida a convivir con personas de caracteres distintos o incompatibles con los nuestros. Hoy será en el colegio y en el futuro en su trabajo profesional.
  • Debemos enseñar a nuestros hijos que, aunque perciban que tienen razón ante una actitud injusta de su profesor hacia ellos, por la autoridad que éste tiene dentro del aula no se le debe contestar en público. Más tarde que procuren aclararlo en privado.
  • Es aconsejable que examinemos los comentarios acerca de los jefes o compañeros de trabajo. Podemos faltar al respeto, siendo incongruentes entre lo que decimos y hacemos ante nuestros hijos.
Fuente: HacerFamilia.com
Foto: Cuartoscuro
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El respeto hacia los profesores
Cada vez se escuchan más casos de alumnos que han insultado, humillado o incluso pegado a sus profesores. Antes esto era impensable puesto que, aunque no aguantaran al profesor, sí le tenían un respeto hacia él. Pero el problema no radica exclusivamente en los colegios, sino que el respeto hacia los demás se enseña en casa.
maestra
Desde bien pequeños se les debe enseñar a respetar a sus padres: no permitir contestaciones, pedir siempre perdón cuando su comportamiento lo requiera, saber que sus actos negativos tienen como consecuencia un castigo adecuado, etc. Así, deben tratar con respeto a sus hermanos, a los abuelos, a los tíos, a la persona que nos ayude en casa, al conserje del edificio, a la dependienta del supermercado, etc.
Los hijos deben interiorizar desde la infancia que a todas las personas se les debe un respeto por su dignidad como seres humanos, diferente a la autoridad que cada uno emane por el cargo que ocupe dentro de la comunidad. De este modo, al llegar a la adolescencia sabrán tratar con la educación que se merecen a aquellos que les rodean, incluidos los profesores.
El significado del respeto hacia los profesores
Los padres debemos desde casa inculcar una serie de ideas base para que nuestros hijos sepan lo que significa el respeto a sus profesores:
  • Como ocurre en toda relación social, no toda persona va a ser de tu agrado, es lo que normalmente se dice “me cae bien o mal”. Pero ello, no es motivo para faltar al respeto como persona al profesor “que no te cae bien” y tampoco para dejar de lado la asignatura que éste imparte.
  • Como toda persona, el profesor puede equivocarse. A estas edades debe ser el propio alumno quien solucione cualquier discrepancia; eso sí, con la educación y respeto debido.
  • Como padres no debemos manifestar ante nuestro hijo esos fallos que observemos en el profesor. Lo mejor es decir al hijo que es necesario conocer las dos versiones. Por eso, procuraremos hablar con dicho profesor, antes de defender “a capa y espada” a nuestro hijo. E incluso, aun teniendo razón el hijo, le indicaremos que lo solucione con el profesor.
  • Ante un castigo determinado por un profesor, estemos de acuerdo o no con él, nuestro hijo debe cumplirlo, siempre que no atente contra su dignidad.
  • Esto se extiende a cualquier determinación normativa de carácter colegial. Se debe aceptar las normativas existentes en el colegio de nuestros hijos, siempre que no afecte a principios básicos.
  • A estas edades el ejercicio educativo fundamentalmente debe basarse en la reflexión por parte del hijo, para que interiorice y haga suyo aquello que se le indica.
  • Como reflexión nuestra y de ellos, vale esta cita de Johann Wolfgang von Goethe: “Es fácil temer, pero penoso; respetar es difícil, pero más dulce”.
  • Nuestro ejemplo siempre es importante. Deben ver que luchamos y nos esforzamos por ser respetuosos con todos: no criticar, respetar las diferentes opiniones, etc.
Cómo educar en el respeto a los profesores
  • No debemos seguir la corriente a los hijos cuando nos hablen de malos modos de algún profesor. Es diferente que, de manera objetiva, podamos reconocer que hay unos profesores más competentes que otros, pero siempre evitando descalificaciones.
  • Puede ocurrir que nuestro hijo no encaje con un profesor determinado. Esta circunstancia podemos volverla a nuestro favor, explicando al hijo que es muy bueno aprender en la vida a convivir con personas de caracteres distintos o incompatibles con los nuestros. Hoy será en el colegio y en el futuro en su trabajo profesional.
  • Debemos enseñar a nuestros hijos que, aunque perciban que tienen razón ante una actitud injusta de su profesor hacia ellos, por la autoridad que éste tiene dentro del aula no se le debe contestar en público. Más tarde que procuren aclararlo en privado.
  • Es aconsejable que examinemos los comentarios acerca de los jefes o compañeros de trabajo. Podemos faltar al respeto, siendo incongruentes entre lo que decimos y hacemos ante nuestros hijos.
Fuente: HacerFamilia.com
Foto: Cuartoscuro
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lunes, 8 de diciembre de 2014

¿QUE DEBE SABER UN NIÑO DE 4 AÑOS?



¿QUE DEBE SABER UN NIÑO DE 4 AÑOS?
(Lic. Miriam I Martínez)
Hace poco, en un foro sobre la educación de los hijos, leí una entrada de una madre preocupada porque sus hijos, de cuatro años y año y medio, no sabían lo suficiente. "¿Qué debe saber un niño de cuatro años?", preguntaba.
Las respuestas que leí me llamaron mucho la atención. Una madre indicaba una lista de todas las cosas que sabía su hijo. Contar hasta 100, los planetas, escribir su nombre y apellido, y así sucesivamente. Otras presumían de que sus hijos sabían muchas más cosas, incluso los de tres años. Algunas incluían enlaces a páginas con listas de lo que debe saber un niño a cada edad. Solo unas pocas decían que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y que no hay que preocuparse.
Pensé que probablemente la respuesta de esas mujeres a una madre angustiada fuera añadirle más preocupación. Somos una cultura tan competitiva que hasta nuestros niños en edad preescolar se han convertido en trofeos de los que presumir. Pero atención!!! La infancia no debe ser una carrera que arroja por resultado niños ganadores y niños perdedores.
Alicia Bayer, una mujer norteamericana que se interesa por los temas de infancia y educación, hace una lista de aquellas cosas importantes que debe saber un niño/a de 4 años. Me pareció hermosa y la comparto:
1.Debe saber que lo quieren por completo, incondicionalmente y en todo momento.
2. Debe saber que está a salvo y además cómo mantenerse a salvo en lugares públicos, con otra gente y en distintas situaciones. Debe saber que tiene que fiarse de su instinto cuando conozca a alguien y que nunca tiene que hacer algo que no le parezca apropiado, se lo pida quien se lo pida. Debe conocer sus derechos y que su familia siempre lo va a apoyar.
3. Debe saber reír y utilizar su imaginación. Debe saber que nunca pasa nada por pintar el cielo de color naranja o dibujar gatos con seis patas.
4. Debe saber lo que le gusta y tener la seguridad de que se le va a dejar dedicarse a ello. Si no le apetece nada aprender los números, sus padres tienen que darse cuenta de que ya los aprenderá, casi sin querer, y dejar que en cambio se dedique a las naves espaciales, los dinosaurios, a dibujar o a jugar en el barro.
5. Debe saber que el mundo es mágico y él también. Debe saber que es fantástico, listo, creativo, compasivo y maravilloso. Debe saber que pasar el día al aire libre haciendo collares de flores, pasteles de barro y casitas de cuentos de hadas es tan importante como aprender los números. Mejor dicho, mucho más.
PERO MÁS IMPORTANTE ES LO QUE DEBEN SABER LOS PADRES:
1.Que cada niño aprende a andar, hablar, leer y hacer cálculos a su propio ritmo, y que eso no influye en absoluto en cómo de bien ande, hable, lea o haga cálculos después.
2. Que el factor que más influye en el buen rendimiento académico y las buenas notas en el futuro no son los manuales, ni las guarderías elegantes, ni los juguetes caros, sino que mamá o papá dediquen un rato cada día o cada noche (o ambos) a compartir momentos de juego, lectura, dibujos y risas con sus hijos.
3. Que ser el niño más listo o más estudioso de la clase nunca ha significado ser el más feliz. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las "ventajas" que lo que les estamos dando son unas vidas tan pluriempleadas y llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada.
4. Que nuestros niños merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, utensilios artísticos y, lo más importante, libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes de nuestros hijos y no los echarían de menos, pero algunos son importantes: juguetes creativos como los LEGO y los de encastre, una buena cantidad de témperas y plastilinas, los instrumentos musicales, los disfraces, y libros y más libros. Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, amasar pan y ponerlo todo perdido, usar pintura, plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro.
5. Que nuestros hijos necesitan tenernos más. Hemos aprendido tan bien eso de que necesitamos cuidar de nosotros mismos que algunos lo usamos como excusa para que otros cuiden de nuestros hijos. Claro que todos necesitamos tiempo para un baño tranquilo, ver a los amigos, un rato para despejar la cabeza y, de vez en cuando, algo de vida aparte de los hijos. Pero vivimos en una época en la que las revistas para padres recomiendan que tratemos de dedicar 10 minutos diarios a cada hijo y prever un sábado al mes dedicado a la familia. ¡Qué horror! Nuestros hijos necesitan la Nintendo, los ordenadores, las actividades extraescolares, las clases de ballet, fútbol e inglés mucho menos de lo que nos necesitan a NOSOTROS. Necesitan a unos padres que se sienten a escuchar su relato de lo que han hecho durante el día, unas madres que se sienten a hacer manualidades con ellos, padres y madres que les lean cuentos y hagan tonterías con ellos. Necesitan que demos paseos con ellos en las noches de primavera sin importarnos que el pequeñajo vaya a 150 metros por hora. Tienen derecho a ayudarnos a hacer la cena aunque tardemos el doble y trabajemos el doble. Tienen derecho a saber que para nosotros son una prioridad y que nos encanta verdaderamente estar con ellos.
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Mucho para reflexionar como padres, educadores, o desde el lugar que nos toque en contacto con uno de los tesoros más preciosos: LA INFANCIA.

martes, 14 de octubre de 2014

SEMANA NACIONAL DE ALIMENTACIÓN ESCOLAR


De acuerdo al diario oficial de la Federacion el acuerdo num. 645 instituye La semana Nacional de la Alimentacion Escolar la cual se inicia el lunes 13 de octubre y finaliza el viernes 17, para lo cual se organizaron una serie de acciones en los diferentes grupos para reflexionar sobre nuestros hábitos alimenticios y dar a conocer la importancia de la higiene personal entre los alumnos.

Los niños de sexto grado participaron elaborando carteles con una gran creatividad en la cual abordaron los temas de esta semana de alimentación. Estos son algunos de los trabajos presentados por ellos con apoyo de los padres de familia y del profesor del grupo.




TEMA: SOBREPESO Y OBESIDAD

TEMA: PRINCIPALES HÁBITOS DE HIGIENE PERSONAL


TEMA: EL PLATO DEL BIEN COMER

TEMA:HIGIENE PERSONAL

PAPIROFLEXIA HABLANDO SOBRE EL TEMA


TEMA: HIGIENE PERSONAL


TEMA: ALIMENTACIÓN SANA Y SALUDABLE


TEMA: ALIMENTACIÓN SANA

TEMA: HÁBITOS DE HIGIENE PERSONAL

BAÑATE






jueves, 2 de octubre de 2014

INVITADOS A LEER EN EL AULA

Se realizó durante el mes de septiembre la actividad "Invitados a leer en el aula". Esta actividad persigue que los padres de familia de la escuela se involucren en las acciones de lectura junto con sus hijos.

Para ello, fueron invitados algunos padres de familia para que acudieran a leer un cuento o texto breve a sus hijos durante 15 minutos.

En esta actividad participaron como siempre padres y madres de familia que nos han apoyado siempre.

Muchas gracias a las mamás de nuestros alumnos que acudieron al llamado de los profesores.



Quinto Grado Grupo A



Cuarto Grado Grupo A



Cuarto Grado Grupo B



Tercer Grado Grupo A



Segundo Grado Grupo B




Primer Grado Grupo A


Sexto Grado Grupo B



viernes, 11 de julio de 2014

El calendario escolar contra la calidad educativa

El calendario escolar contra la calidad educativa.



















Queda una semana al calendario escolar; el cual fue extendido bajo la creencia de que aumentando días de trabajo en las aulas, mejoraría la calidad de la educación. Digo creencia, pero podría decir supuesto, ilusión, falacia; cualquiera de estos vocablos quedaría perfectamente para hacer valedora la expresión,  porque desde luego, no hay certeza científica ni pedagógica detrás de la decisión, sino una postura publicitaria que esconde la complejidad del proceso educativo, que ciertamente sería efectivo si hubieran dispuesto los profesores desde hace tiempo, del conjunto de elementos didácticos, formativos, comunicativos, materiales, tecnológicos,  salariales, etc. necesarios, suficientes y convergentes para lograr la calidad educativa, meta de la Reforma que a estas alturas sigue sin tener  pies ni cabeza. Quince  días más, durante los cuales en las escuelas no saben que inventar para mantener la imagen de que se cumplen los días previstos para el ciclo escolar. Igual  las autoridades  quienes han sometido a inspectores y profesores a una especie de tormento chino, cuando se trata de reportar sus evaluaciones a través del sistema digital diseñado precisamente como ejemplo de lo más útil para gastar el tiempo sin provecho:  subir datos, descripciones, gráficas, estadísticas de las cuales no existe mínima retroalimentación ni consecuente planeación  para el periodo siguiente, pero sí evidencias del ingenio magisterial para hacer como si funcionara el extraordinario sistema y coadyuvar de paso, a mantener la igualmente innecesaria burocracia en la SEP.Lo que sí está comprobado es que cantidad no es igual a calidad, menos bajo las condiciones del país; y es que, por donde le busquen, el rendimiento escolar ha ido a la baja; más aún el del profesorado que hoy en día no goza del tiempo suficiente para reponerse del desgaste profesional de ejercer la tarea  docente sin recursos y con altas expectativas y exigencias. Año con año los profesores “quemados” aumentan, los cuales inician el nuevo ciclo con actualizaciones coreadas, sin estar recuperados al 100%. La consecuencia silenciosa es que sus inconscientes empiezan a defender su salud mental y caen en la simulación docente que se expresa de muchas maneras, y cuyo resultado es la complicidad sistematizada de las escuelas, reflejada en la baja de rendimiento y calidad educativa. Pero sigamos en la omisión y el fingimiento, con la complicidad sindical que permite este abuso contra la salud  mental y física del magisterio y el crimen escolar contra la niñez mexicana, ya de por sí con nulo futuro, según comprueban la otras fatales Reformas Estructurales. 

  r_esparzac@yahoo.com.mx

viernes, 4 de julio de 2014

¿Quién te educa sociedad?

¿Quién te educa sociedad?

Tomado de Profelandia.com

Tú sociedad que criticas tanto a los maestros en las aulas porque ganan mucho, porque no trabajan, porque tienen vacaciones, porque son flojos, porque no enseñan, por todo lo malo que puedas proferir demostrando una total falta de respeto ante quien todos los años debe de modificar su perspectiva de construcción del conocimiento para enseñar a aprender a los nuevos grupos bajo su cuidado.

¿Sabes sociedad quién realmente te educa? Sin que te des cuenta te has vuelto autodidacta. Sabes dónde encontrar la educación que te interesa o te conviene, principio que te permitirá construir el conocimiento, logrando aprendizaje significativo que usarás para resolver los problemas de tu vida cotidiana, atender la realidad actuando de acuerdo con lo aprendido.

¿Quiénes son tus maestros en esta educación? Siento informarte, sociedad, que nosotros, los que tano criticas, no. Nosotros no enseñamos a destruir familias, no enseñamos a caer en las garras de los vicios, no enseñamos a desarrollar mentes inmersas en la ilegalidad, no enseñamos a corromper, no enseñamos las maldades que tanto asuelan al mundo que tú sociedad has creado.

Has aprendido a aprender sociedad, de los medios masivos de comunicación que aprovechando la libertad contenida y defendida por nuestra Constitución, la convierten en libertinaje de manera tan fina que no se nota la línea que divide un término de otro.

Recibes educación de los medios de comunicación que no les importa lo que te interese, sino lo que a ellos les interese porque les deja un margen enorme de ganancias económicas, valiéndose de estrategias didácticas, pedagógicas y psicológicas mucho mejores que las que empleamos en nuestras aulas pues el fin es el principio del método: interesar activamente al alumno.

Tú sociedad que con tu asistencia a las aulas virtuales te sumas a la estadística  que aumenta los niveles de “raiting”, de audiencia, de ejemplares vendidos y que sirve no para definir la calidad del medio en cuanto a lo que enseña, sino a su capacidad para ser un buen escaparate de ventas en un mercado de infinitos productos en donde tú sociedad eres el único consumidor.

Entonces sociedad, los maestros no somos culpables de que tú tengas deudas millonarias que estás pagando en abonos chiquitos, o que te desesperes porque no te alcanza el dinero pues debes pagar las cosas que no necesitas: el aparato de ejercicios que ahora te sirve como colgante de ropa, los medicamentos milagrosos, la espiritualidad que promete acabar con todos tus problemas mediante módico precio, los artilugios que hacen tu vida más fácil al poder convertir tu casa en la mejor de tu colonia si posees todo lo que para ello ha sido inventado y que has pedido aprovechando la promoción de muchos pagando por uno solo; no es culpa nuestra que leas las imágenes crudas, sin censura quizás de algún familiar o conocido o simplemente por la curiosidad o morbo, mismo que te hace coleccionar las fotos de curvilíneas modelos, que leas textos escritos en español vulgar, bajo el pretexto de que “así habla el pueblo”, aderezando con el lenguaje de las palabras altisonantes que te impiden avanzar en la construcción de nuestro idioma.

No somos los maestros quienes enseñamos a tus hijos a pertenecer a grupos denominados bandas que se dedican a destruir el bien ajeno, a destruirse a sí mismos iniciando con su propio cuerpo; no enseñamos a infringir la ley o a comprar  conciencias con grandes sumas de dinero de mala procedencia; no enseñamos a personas que destruyan personas; tampoco enseñamos la destrucción de la familia, sustento primordial de ti, sociedad.

Son los programas de exposición de las bajezas humanas los que se han vuelto parte de tus asignaturas de todos los días; las novelas que muestran la sensualidad material de forma clandestina; el amor basado en riquezas y lujos; los programas de las televisoras que se disputan las imágenes religiosas, explotando las creencias de nuestro pueblo, creando una nueva forma de catequizar; comedias que mueven la risa satirizando las clases sociales más débiles; series a todas horas que capturan tu atención para venderte lo que no te hace falta.

Y todo aquello que los grandes monopolios, las grandes transnacionales, las enormes empresas te ofrecen y que han logrado que seas el primer lugar en obesidad; que consumas enormes cantidades de alcohol para lograr la felicidad o tener acceso a tus artistas creados para seguir tu proceso de aprendizaje en el cual te encuentras inscrito de forma gratuita.

Cierto es también que los maestros que tanto criticas te pertenecemos y por tanto estamos siendo educados por los mismos que a ti te hacen aprender. Sin embargo, nuestra labor, que no la tiene ningún otro profesional, nos da la ventaja de analizar, reflexionar, criticar para poder enseñar buscando siempre el éxito educativo aún a costa de políticas administrativas que en nada toman el parecer del docente. Ciertamente como seres humanos, una minoría actúa sin ética o moral y son usados para envilecer nuestra labor; pero a ellos, nosotros mismos los señalamos; a veces somos escuchados, otras, como en estos tiempos, son protegidos por influyentes, pero eso no nos desanima.

A pesar de tus críticas, seguimos trabajando en las aulas; seguimos atendiendo a tus hijos que reciben educación que tú les das en casa y que es de acuerdo con lo que te han enseñado a aprender. Si te acercaras a nosotros, si te dieras un poco de tiempo para escucharnos y creer en nuestras voces cuando te decimos que tu hijo está mal académicamente, que por su forma de comportarse está pidiendo atención a gritos, no de nuestra parte sino de la tuya; que nos hicieras caso cuando te sugerimos apoyo externo incluso para ti, sociedad nuestra.

No lo sabemos todo, es verdad. Pero es nuestro deber averiguar, investigar y formar un concepto. Somos parte del círculo que ha vuelto nuestra sociedad llena de inseguridades que surgen del hogar mismo, pero nosotros sí luchamos para cambiar todo esto. Nuestro trabajo va más allá de las aulas y de su horario; llega hasta donde tienes tu sede, se proyecta en donde tú vives, pero como las cosas que realmente valen la pena, muchas veces nos cierras las puertas o dejas de escucharnos.

Puedes sociedad continuar criticándonos, pero con eso nada cambiarás. Seguirán los medios masivos motivándote a aprender lo que a ellos les llena los bolsillos de dinero y de influencias. Nosotros, te lo aseguro, seguiremos trabajando con una meta: “educar para transformar”…, positivamente – me permito añadir.